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Orgasmo

El orgasmo es la culminación de una relación sexual, un clímax que produce una sensación de liberación repentina y placentera de la tensión acumulada desde el momento en que se inicia la fase de excitación.

¿Qué es el orgasmo?

El orgasmo es una sensación de placer intenso asociada a un reflejo muscular, provocado en la fase de excitación. Cada persona puede sentir el orgasmo de una forma diferente y su intensidad puede variar mucho en función de cada situación y de multitud de variables (tanto internas como externas).

Mujer y hombre después de un orgasmo


Fisiológicamente, el orgasmo es un reflejo producido por la liberación de la tensión muscular durante las fases de excitación y meseta (ciclo de respuesta sexual). Esta liberación tiene forma de varias contracciones musculares rítmicas y pulsos que van acompañados por oleadas de placer. Aunque el efecto principal se centra en la zona pubocoxígea, la sensación de placer se extiende por todo el cuerpo. El sistema nervioso y el cerebro también intervienen en la respuesta sexual. El envío de impulsos nerviosos a la médula espinal y al cerebro provoca la liberación de diferentes sustancias (endorfinas, oxitocina y dopamina, entre otras), que son las responsables de aumentar el placer, la confianza, el sentimiento de unión y la disminución del dolor.

El orgasmo puede tener lugar como consecuencia de cualquier excitación, desde la masturbación, el sexo oral a las fantasías, sin necesidad de penetración. De hecho, el orgasmo femenino se produce preferentemente por la estimulación directa o indirecta del clítoris (que tiene 8.000 fibras de tejido nervioso, y puede acariciarse a través de los dedos, movimientos del pene o juguetes dentro de la vagina). Aunque algunas mujeres la consideran altamente excitante, la penetración no solo no es imprescindible sino que por sí misma no suele producir orgasmo en la mujer.

Como en el resto de las fases, existen muchas diferencias de morfología y de sensaciones entre una persona y otra, además de entre la relación de una misma persona y sus diferentes parejas sexuales. Incluso dentro de la misma pareja en diferentes momentos.

Al tratarse de un reflejo, el orgasmo es incontrolable una vez que se ha desatado. Esta falta de control suele ser percibida como un sentimiento de abandono (en el sentido de dejarse llevar por las sensaciones).

A diferencia del orgasmo, las fases de excitación y de meseta sí son reversibles, es posible volver a un estado de reposo total sin haber llegado al orgasmo. Esto ocurre si cesa la estimulación o aparecen interrupciones externas, dolor durante la excitación o pensamientos que nos despistan (miedo a la pérdida de control, pensamientos obsesivos, etc.).

Inmediatamente después del orgasmo, se puede producir un rechazo a nuevas estimulaciones. Puede aparecer sensación de dolor o irritabilidad en el clítoris, la vagina, el pene, los testículos o los pezones si intentan ser estimulados durante la fase de resolución. Es preciso un periodo de varios minutos de reposo para recuperarse de este estado refractario.

Otro error muy común es equiparar placer y orgasmo, cuando en realidad el orgasmo es una parte del placer, pero no todo. El placer englobaría, en el caso de las relaciones sexuales, todo el proceso, pudiendo o no haber orgasmo. Pero se puede disfrutar aunque no haya orgasmo. Otro error es considerar el orgasmo el fin del encuentro genital. Es cierto que el orgasmo puede producir una gran relajación, pero no por ello tiene que acabarse obligatoriamente. Se puede seguir manteniendo relaciones sexuales sin problema.

Lo ideal para disfrutar de nuestra sexualidad en general y del sexo en particular es no marcarse pautas ni metas, porque se corre el riesgo de no disfrutar del camino. Y no solo eso, sino que si no llegamos a la supuesta meta, podemos infravalorar lo recorrido. Dejemos de marcarnos objetivos a cumplir y disfrutemos como mejor nos venga. Experimenta con tu cuerpo, no te limites a lo establecido, invierte el tiempo en explorarte, saborearte y disfrutarte. Solo conociéndote podrás superar las limitaciones culturales.

Preguntas frecuentes sobre el orgasmo

No tengo orgasmos de forma constante ¿puedo tener anorgasmia?

En principio no, puesto que tienes orgasmos. Es raro que una mujer tenga orgasmos en todas las ocasiones, lo importante es tener placer, que no siempre es sinónimo de orgasmo. Depende de cada caso, es una duda que requiere de la atención personalizada de un profesional.

¿Cómo se llama cuando se tiene bajo deseo sexual? (h3)

Cuando se tiene bajo deseo sexual o bajo interés sexual, recibe el nombre de deseo sexual hipoactivo, hipodeseo sexual o anafrodisia, dependiendo de qué tipo sea y su origen. 

¿Todos los orgasmos son iguales? (h3)

La percepción de la respuesta orgásmica varía según la intensidad, la duración, la cantidad, el grado de excitación, el cansancio y las tensiones previas, si uno está de buen o mal humor. Podríamos decir, entonces, que hay distintas cualidades de percepción del orgasmo. Por lo tanto, no todos los orgasmos son vividos de igual manera.

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Preguntas de usuarios sobre Orgasmo

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Hola Cristina Te aconsejamos que acudas a un sexólogo o especialista en relaciones sexuales para que te pueda asesorar... Respuesta realizada por
 
 

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