
VIH
El VIH es un virus muy agresivo que daña el sistema inmunitario destruyendo los glóbulos blancos que son los encargados de combatir las infecciones del cuerpo.

El VIH es un virus muy agresivo que daña el sistema inmunitario destruyendo los glóbulos blancos que son los encargados de combatir las infecciones del cuerpo.

El VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) es una infección vírica que, en su etapa más avanzada, causa el SIDA (Síndrome de inmunodeficiencia adquirida).
La infección por VIH afecta al sistema inmunitario de las personas, lo debilita atacando y matando las células CD4 (un tipo de glóbulos blancos) y las defensas que tiene nuestro cuerpo para luchar contra infecciones de virus, bacterias, parásitos, etc.
Una persona puede ser infectada y no presentar síntomas durante un tiempo, que puede variar entre meses y varios años. Todo dependerá de la capacidad del sistema inmunitario de esa persona de tener controlada la replicación del VIH en el organismo. Sin embargo, llegará un momento en que el deterioro del sistema inmune llegue a un punto que no sea capaz de hacer frente a infecciones y enfermedades habituales, provocando la aparición del SIDA.
Se puede transmitir a través de la sangre(compartir jeringas, transfusión de sangre contaminada, etc.), fluidos vaginales y semen, leche materna, etc.
Las formas más comunes de contagio e infección del virus suelen ser por:
El VIH no se transmite por un contacto simple o casual como un beso, compartir un vaso o un abrazo. Además, la transmisión necesita una cantidad mínima de virus (llamado Umbral) para provocar la infección. Por debajo de ese umbral, el organismo consigue liberarse del virus y le impide instalarse.
Prácticas sexuales como besos, masturbación mutua o caricias, no tienen riesgo de infección.
La mejor manera de prevenir el VIH es manteniendo relaciones sexuales protegidas (orales, anales o vaginales) usando condón.
En las relaciones sexuales existen prácticas que tienen más riesgos que otras, por ejemplo:

En caso de haber tenido sexo no protegido o dudas de la posibilidad de una infección, lo más conveniente es que te realices las pruebas para descartar un posible contagio de VIH.
Hay personas que muestran síntomas al poco tiempo de haberse infectado. Sin embargo, los síntomas normalmente aparecen a los años de que se haya producido la infección. Una vez que una persona se ha infectado, los primeros síntomas que pueden aparecer son:
Luego, normalmente no se observan otros síntomas durante años. Este es el motivo por el que puede ser difícil saber si tienes el VIH.
Si una persona infectada y no se trata a tiempo, se irá debilitando de manera gradual hasta desarrollar el SIDA, por lo que es de suma importancia la detección precoz para iniciar el tratamiento adecuado.
La prueba para su diagnóstico es la única forma fiable de saber si una persona está o no infectada por el virus. Las pruebas que se emplean habitualmente son test que detectan los anticuerpos que genera el organismo frente al VIH. Según el tipo de prueba se utilizan muestras de sangre o saliva.
En la mayoría de los casos se usan las denominadas técnicas inmunoenzimáticas (EIA, ELISA) en una muestra de sangre. En caso de que el resultado sea positivo, con la misma muestra de sangre extraída, se realiza una técnica más específica para confirmar el resultado, siendo el Western Blot el método más empleado.
El VIH también puede determinarse por métodos directos que incluyen el cultivo vírico, la determinación del antígeno p24 en plasma o suero y la demostración de genoma vírico mediante técnicas de biología molecular (PCR). Existen también pruebas rápidas, llamadas así porque la obtención del resultado es menor que con otras técnicas (menos de 30 minutos). No es necesario realizarlas en el laboratorio y son fáciles de realizar. Generalmente, se emplea una pequeña muestra de sangre (obtenida con un pinchazo en el dedo con una lanceta) o una muestra de saliva.
Una persona se considera seropositiva cuando está infectada y así lo demuestran los anticuerpos específicos de VIH detectados en un análisis de sangre.
En la actualidad sigue sin existir cura para la enfermedad del SIDA, sin embargo, existen tratamientos muy avanzados que mejoran la calidad de vida de la persona infectada. Los tratamientos antirretrovirales son específicos para la infección del VIH, ya que ayudan a retardar o detener la destrucción del sistema inmunitario por parte de este virus. De esta forma se retrasa que la enfermedad avance.
Hoy en día, las combinaciones de medicamentos han evolucionado tanto en eficacia que en muchos de los casos son capaces de reducir la infección de VIH a valores muy bajos, aunque sin eliminar totalmente el virus. Esto permite que las personas seropositivas puedan recuperar paulativamente su sistema inmunológico evitado sufrir infecciones oportunistas.

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