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Menarquia, cómo hablar con naturalidad sobre la primera regla

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¿Quieres abordar con las jóvenes la llegada de la primera menstruación? Te damos algunas claves en este post

menstruacionMenstruación


La menarquia es la aparición de la primera menstruación. Generalmente suele darse entre los 12 y 15 años, pudiendo adelantarse hasta los 9 y retrasarse hasta los 16. El ovocito no fecundado hará que desciendan los niveles de estrógeno y progesterona y se desprenderá el endometrio, provocando un sangrado que conocemos como menstruación. Los ciclos de ovulación duran 28 días, si bien en las primeras reglas lo habitual es que sean irregulares, pudiendo variar aproximadamente de 22 a 45 días. La menstruación no tiene por qué ser dolorosa. De hecho, al principio no suelen serlo. Resulta más habitual que se produzcan molestias asociadas a las creencias previas que se tengan con respecto a ese proceso. Por ejemplo, la preocupación por un sangrado excesivo (cuando en realidad no suele ser tan abundante, supone entre 30 a 59 ml), hará que nos obsesionemos con no manchar nuestra ropa interior. O que no se note que llevamos productos de higiene íntima. Esto se acentúa al ser irregular y desconocida la duración de la menstruación (puede variar de 3 a 8 días, siendo lo habitual 5 días, aunque también varía según cada mujer). Más adelante, un porcentaje aproximado al 50% de las mujeres (según diferentes  estudios) podrán tener diferentes tipos de dismenorrea (regla dolorosa). De este grupo, el 80% reportarían molestias relacionadas con dolores abdominales y debilidad física y psíquica, también en el llamado síndrome pre-menstrual, asociado a la variación hormonal. Pero no ha habido investigaciones concluyentes que desliguen este tipo de dolencias de la educación y vivencias inculcadas,  que transmiten mensajes negativos sobre el hecho en sí de tener la menstruación.

La regla es algo absolutamente natural y así han de saberlo las jóvenes. De hecho, es beneficioso que la tengan y así hemos de transmitirlo. Aquí proponemos algunas claves:

1.    La educación afectivo-sexual es importante en todas las etapas de la vida. Por eso no podemos esperar a la llegada de la menstruación para hablar del tema. Antes de los 6 años ya habremos hablado de la autoestima y del cuerpo. A partir de los 9 años podemos abordar el tema más directamente, aludiendo específicamente al proceso físico de la reproducción, la menstruación y a los cambios corporales de la pubertad, tanto en hombres como en mujeres. El hecho de abordar con palabras claras y comprensibles el fenómeno del período ayudará a que la chica no se vea sorprendida por el sangrado y que no oiga hablar por primera vez de él a alguna amiga más precoz del colegio. Si muestran especial preocupación porque a muchas de sus amigas tienen el periodo y a ellas no, resulta útil explicarles que cada mujer tiene su ciclo fértil. Cuánto más tarde les venga, más tarde tendrán también su menopausia. Igualmente, tampoco le acomplejarán los cambios corporales como puede ser el vello o el aumento de los senos. Recomendamos leer conjuntamente algunos cuentos o libros que tengan ilustraciones donde se represente la diversidad de mujeres en este sentido. El modo es el de siempre, no mentir, responder a las preguntas con profusión y si no sale de forma natural, aprovechar alguna visita a la farmacia, al médico, alguna imagen de los medios o algún folleto para sacar al tema. Así evitaremos que el tema sea “la charla”, sino que se desarrollará de forma progresiva.  También resulta conveniente informarse de si en el centro educativo facilitan talleres sobre el tema, que siempre son complementarias, nunca sustitutivas.

2.    Evitar cualquier mensaje negativo sobre la menstruación (para eso, si eres una mujer con una relación negativa con tu regla, quizá sea un buen momento para trabajar sobre ello). Se acabaron los mitos como que con la menstruación no se puede hacer deporte, ducharse, se marchitan las plantas, no se pueden tener relaciones sexuales, lo que se toca se mancha, etc. La menstruación no es nada sucio, al contrario, es natural y necesaria. Dejamos a la elección de cada madre/padre si quiere optar por un mensaje más místico del periodo (hay quien lo celebra y felicita a la niña) y quién no le da más importancia, pero en cualquier caso, lo realmente patológico para el ciclo reproductivo de la mujer sería no tener la regla. También es muy personal el uso de mensajes sobre la femineidad (con un significado tan diferente para cada mujer), en la línea de algunos de los materiales que proponemos en el punto 6. En cualquier caso, es bueno reflexionar sobre las frases que hacen demasiado hincapié en que “ya eres mujer” (¿qué era antes? ¿es de verdad lo que marca el paso a la edad adulta?) o que se centran exclusivamente en la capacidad reproductiva que la joven tendrá a partir de ahora. Recordamos que la finalidad de la sexualidad no es exclusivamente la reproducción o el coito. La prevención de enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados y la información de métodos anticonceptivos no deben ser un tema de conversación que aparezca y desaparezca con la llegada de la menstruación (¿por qué?, ¿queremos añadir más temores y más miedo a ese momento tan delicado?, ¿es que justo entonces empieza a tener una sexualidad que nunca ha tenido ni tendrá?).

3.    Cuestiones prácticas. Hay algunas cuestiones de tipo práctico que a la adolescente le será muy útil conocer. La primera, los productos de higiene menstrual. Desde los 9 años, será bueno explicarle la existencia de tampones, compresas y, ¿por qué no?, la copa menstrual. Al principio seguramente prefiera el uso de compresas (su pelvis aún está creciendo). Pero los tampones y la copa son una buena excusa para conocer su anatomía. Nunca sobra invitar a nuestras hijas a usar un espéculo para conocer su vulva y, cuando ellas quieran, el orificio de su vagina. Cuando estén preparadas, sin presiones, pueden probar a introducir un tampón mini (preferiblemente en la fase del periodo con mayor flujo, y con aplicador). Tampoco se trata de frustrarlas con una mala experiencia. Otra cuestión muy útil puede ser indicarlas que lleven cualquier tipo de protección en la mochila en los días que sospechen que pueda venir la regla. Y hacer mucho hincapié en que el olor no se nota tanto como creen, que quizá la sangre al contacto con el aire puede hacer el olor un poco más fuerte, pero que con lavarse una vez al día (máximo dos en verano), pueden hacer vida normal. Podéis revisar nuestro post para el tema de la higiene genital.

4.    Dismenorrea y hábitos saludables. ¿Y si aunque le hayamos transmitido mensajes y modelos positivos sufre dismenorrea (regla dolorosa)? Como hemos dicho, un porcentaje nada desdeñable de mujeres podrá aquejarse de molestias durante la regla. Podemos enseñar hábitos saludables desde muy temprano. El ejercicio físico no sólo no está prohibido sino que es muy recomendable. Bolsas de agua caliente o un baño relajante también funcionan muy bien, así como el yoga o la danza del vientre, que trabajan específicamente la zona del abdomen, movilizando el útero. Si el dolor es intenso y los remedios naturales no funcionan, ¡tampoco es inmoral que a esas edades se tomen un anti-inflamatorio! Cuando los dolores son muy fuertes y persistentes podemos acudir con ellas al especialista, preparándolas para las preguntas que habrán de realizarlas. Puede ser otro buen momento para abrir el canal de comunicación.  

5.    El papel de los varones no desaparece. Si eres padre, enseña a tu hija que puede hablar contigo del tema, que no tiene que esconder los tampones, ni llevar cinco capas de ropa para que no lo perciban los chicos, que lo ves algo natural y no sucio, que no encuentras desagradables sus cambios corporales y que los hombres también tienen otros. Sé un padre igualitario y servirás como ejemplo positivo. También se puede hablar con los hijos acerca de respetar a las chicas en estos momentos.

6.    Recursos prácticos. Aquí os dejamos un par de materiales que podéis entregar sin miedo a vuestras hijas para que normalicen el proceso natural de la menstruación. En ambos casos os recomendamos revisarlos primero, porque tienen un enfoque muy personal. Y, por supuesto os recomendamos verlo (en el caso del vídeo) y leerlo en familia (juntas/juntos, lo que queráis).

Monthlies. Un grupo de adolescentes cuenta su experiencia con la menstruación. Su testimonio se con la explicación de la misma de una experta e imágenes preciosas de cuentos y dibujos.

 
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