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La tecnología, ¿amenaza u oportunidad para la igualdad?

Las redes sociales son usadas de forma diferente según el sexo y a través de ellas puede ejercerse control o encontrarse recursos para la igualdad

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Las nuevas tecnologías y las redes sociales han transformado nuestra forma de comunicarnos y relacionarnos con el mundo. Son pocas las personas en la civilización occidental que no las manejan y el analfabetismo digital llega a considerarse un hándicap para acceder al empleo remunerado Por este motivo, reproducen y multiplican los fenómenos sociológicos de la vida real (los estereotipos y la violencia de género se potencian a través de nuevos medios); si bien se manifiestan algunas desigualdades nuevas. Virtualmente, podemos medir nuestra popularidad a través de nuestra red de amistades, del número de “me gustas” que reciben nuestras fotos, podemos conocer nuevas personas y estas realidades no se vivencian del mismo modo por hombres y mujeres.

Estereotipos, roles y violencia de género en la red

Tanto el uso como la imagen que encontramos en las nuevas tecnologías y en las redes sociales de hombres y mujeres es claramente diferencial. Del mismo modo que en otros tiempos las chicas jóvenes usaban un diario personal, ahora el Facebook, el Twitter y  el Whatsapp se han convertido en su manera de comunicarle al mundo “que han encontrado a su príncipe azul, a su media naranja”, “que él lo es todo para ella”, “que es un chico un poco malote pero cambiará por amor”. El problema es que cuando le dan a enviar en tiempo real, posiblemente ese mensaje llegué a muchas más personas de las que se enteraban cuando antiguamente se escribía en un diario de papel, íntimo y personal. Los perfiles conjuntos, las fotos de pareja, los estados sentimentales en los que explico al mundo que estoy “en una relación con” son una muestra más de la dependencia más. En los casos extremos, un novio celoso puede llegar a imponer estos cambios en las redes de su pareja, incluso revisar sus mensajes, sus fotos, pedir las claves y otras manifestaciones de control. Por otro lado, el género femenino ya no sólo tiene como referencia en los medios de comunicación modelos de mujeres objeto perfectas e hipersexualizadas. La diferencia es que ahora el acceso a esas imágenes se ha triplicado para toda la sociedad.

Malos usos en internet

El llamado sexting, la difusión de contenidos de carácter sexual por el teléfono o Internet, es una moda entre los jóvenes difícil de parar. Ellos, que en general tienen menos mitos del amor romántico, suelen por ello mismo relativizar el control. Los chicos, socializados de forma diferente, a menudo se acercan a las nuevas tecnologías para chatear con los amigos, jugar a los videojuegos y, en mayor medida que las chicas, acceden a Internet para visionar pornografía, también estereotipada, coitocéntrica y heteronormativa. Como la juventud no recibe la educación sexual apropiada, suele ser su única referencia sobre relaciones sexuales, ya que luego en persona apenas se atreven a mirar a la cara a las chicas. Ni ellas a ellos. Sin embargo, se siguen por twitter.
En 2012, Conapred  (Consejo Nacional para prevenir la Discriminación) dio a conocer los resultados del ejercicio denominado Tweetbalas: palabras que hieren a México, y dos de los hashtags con más menciones fueron: #zorra y  #bitch,  entre otros epítetos ofensivos.

 
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