Sobre la educación sexual y la importancia de relaciones igualitarias

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Frente a la grave situación actual de machismo entre las y los jóvenes




Lxs expertxs consideran la educación sexual en España como “desastrosa”. Principalmente porque no está incluida en el currículo dejándose al criterio de los centros educativos. En muchas comunidades se necesita el consentimiento paterno para que los menores la reciban y además, la puede impartir cualquiera. Esta situación alarmante convive con la realidad de los menores que con un simple clic, tienen acceso fácil a una fuente distorsionada de información sexual como es el porno. Más de la mitad (53,5%) de lxs adolescentes españoles entre los 14 y 17 años han visto porno en internet.

En este asunto “Impera una gran hipocresía”, explica Isabel Serrano (Ginecóloga). El Gobierno cree, equivocadamente, que impartir educación sexual hará que aumente el sexo entre adolescentes, cuando es al revés: con una buena educación en la materia son más capaces de decir no.

Por otro lado, las relaciones afectivo-sexuales de los y las jóvenes parecen reproducir cada vez más actitudes y conductas sexistas. Un machismo que va a más en adolescentes y que condena a la mujer a estar subordinada al hombre. La mujer se ve como un elemento de posesión por el hombre y el poder de controlar que nos dan las nuevas tecnologías se usa cada vez más.

Un estudio del Ministerio de Sanidad sobre la evolución de conductas violentas y patrones sexistas entre menores concluía que el porcentaje de chicas que reconocía haber sufrido insultos subió del 14% al 23% entre 2010 y 2013. Por esas fechas una encuesta de la Comunidad de Madrid desveló que al 5,3% de las adolescentes de entre 14 y 16 años “el chico con el que salían le había impuesto conductas de tipo sexual” que ella rechazaba.

En 2012 aumentó un 30% el número de procesos judiciales por violencia machista en adolescentes en España: pasó de 473 a 632. En 2013, se redujo la cifra: 327.

Frente a esta grave situación la única manera de revertirla es destinando recursos humanos, materiales y económicos a la educación afectivo-sexual en las escuelas y la prevención de la violencia. Cada vez se hace más urgente la necesidad de mostrar e impulsar otros modelos de relaciones afectivo-sexuales entre las y los jóvenes más respetuosos e igualitarios. 

 
 

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