El aborto en México: más que un debate, una realidad de derechos humanos
| Aborto | Carmen Rodríguez
En los últimos años, México ha vivido transformaciones importantes en torno a la interrupción voluntaria del embarazo.
¿Qué está definido legalmente?
Desde 2021, la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que ninguna mujer puede ser criminalizada por decidir interrumpir un embarazo, lo que representa un avance histórico en derechos reproductivos. Esta sentencia obliga a que todas las leyes locales se adapten para no sancionar penalmente a las mujeres por abortar.
Actualmente, más de 20 estados han reformado sus códigos penales para permitir la interrupción legal del embarazo dentro de ciertas semanas de gestación. Sin embargo, el acceso real a estos servicios todavía enfrenta barreras prácticas y sociales.
La realidad en territorios y servicios
Aunque la legislación cambió, muchas mujeres aún se encuentran con:
- Falta de servicios accesibles y gratuitos en unidades médicas públicas.
- Estigma social, incluso entre profesionales de la salud.
- Desinformación y prejuicios culturales que complican el ejercicio de este derecho.
Además, organizaciones civiles han reportado que en varios estados —como Veracruz, Oaxaca o Puebla— mujeres siguen enfrentando trabas para acceder a interrupciones de embarazo sin riesgo y en condiciones dignas.
Mitos y datos científicos
Es importante desmentir algunas ideas que siguen circulando:
- El aborto no es, legalmente, un “crimen” en el marco de la SCJN y la legislación nacional, siempre que se realice dentro de los límites establecidos por la ley.
- La interrupción segura del embarazo —ya sea mediante un procedimiento médico o con medicamentos supervisados— no representa un riesgo mayor que otros procedimientos de salud reproductiva, cuando se realiza en entornos adecuados con acompañamiento profesional.
- El estigma y el miedo a ser juzgada o sancionada son factores que afectan la salud mental más que el procedimiento en sí.
Barreras que aún persisten
La normativa de varios estados sigue siendo confusa o contradictoria, especialmente cuando se ofrecen interpretaciones basadas en creencias religiosas o en expresiones de grupos conservadores. Este tipo de discursos, más allá de informar, puede desincentivar a las personas a buscar ayuda profesional y segura.
Asimismo, la despenalización en papel no siempre se traduce en acceso efectivo, sobre todo en zonas rurales o donde los servicios de salud son limitados.
Igualdad, autonomía y salud pública
El acceso al aborto seguro forma parte de un conjunto de derechos reproductivos que incluyen:
- Derecho a una vida sexual plena y libre de violencia.
- Acceso a educación sexual integral.
- Servicios de salud accesibles, respetuosos y basados en evidencia.
- La autonomía sobre las decisiones de nuestro propio cuerpo.
Garantizar estos derechos no significa imponer ninguna decisión, sino ofrecer condiciones para que cada persona pueda decidir con información, seguridad y dignidad.